Leyendas del Camino de Santiago

Muchas son las historias que cuentan los peregrinos y los lugareños que transitan por el Camino de Santiago. Nosotros hemos querido hacer una pequeña selección de alguna de las que hemos escuchado a lo largo de los años de transitar por caminos tan bien conocidos por los peregrinos.

Esperemos que os gusten y nos digáis si conocíais alguna de ellas.

La leyenda de la Fuente Reniega es una historia muy antigua que narra cómo en el Alto del Perdón, a muy pocos kilómetros de Pamplona, un peregrino, agotado por el largo viaje y la sed, va en busca de una fuente que le sacie. Allí se encuentra con el diablo que intenta tentarle ofreciéndole el emplazamiento de una fuente oculta para los demás a cambio de que reniegue de Dios, de la Virgen y de Santiago. El peregrino se niega en todo momento hasta que aparece Santiago, vestido de peregrino, y en recompensa por su fe, le acompaña a la fuente y le da de beber con su vieira.

El Misterio de Obanos cuenta la historia de dos hermanos, Felicia y Guillermo de Aquitania. Felicia se había hecho peregrina del Camino de Santiago y a su regreso decidió dedicar el resto de sus días a cuidar de los pobres renunciando a sus títulos y riquezas. Su hermano Guillermo, no de acuerdo con esta decisión y tras discutir con ella, la apuñala, matándola. Arrepentido de sus actos decide acudir a Roma a pedir perdón y pagar por su crimen a lo que es castigado con realizar el Camino de Santiago. Al regresar de su peregrinaje decide dejarlo todo y continuar con la obra de su hermana dedicando su vida a cuidar a los pobres. Tiempo después será santificado y la ermita de la Virgen del monte Arnótegui se dedicará a su nombre.

La leyenda del Poyo de Roldán es una historia riojana de un poyo que queda a la derecha de la carretera y en la que vivía el gigante sirio Ferragut, descendiente de Goliat, aunque más fuerte. Un día se cruzó en su camino el valiente Roldán que desde el poyo le lanzó una piedra redonda de más de 2 arrobas justo en el medio de la frente, derribándolo y liberando así a todos los habitantes del dominio del gigante.

La historia del Milagro del gallo y la gallina tiene lugar en Santo Domingo de la Calzada en el siglo XIV. Un joven alemán llamado Hugonell recorre el Camino de Santiago en compañía de sus padres y en uno de los mesones en los que se hospedan conoce a una joven que se enamora de él. Tras las negativas de Hugonell a corresponder a la joven, este le introduce una copa de plata en el zurrón y luego le acusa de haberlo robado. Juzgado y declarado culpable es sentenciado a morir ahorcado. Tras los insistentes rezos de sus padres a Santiago, Hugonell resucita y les dice que está vivo gracias a Santiago y a la justicia divina. Con estas van a avisar al corregidor del milagro, quien se encuentra cenando unas aves, y ante tamaña noticia recita la famosa frase “Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais” tras lo cual las aves se levantaron del plato y se pusieron a cacarear ante la insólita mirada de todos aquellos que lo presenciaron.

Otra historia que se cuenta por los caminos es la del pájaro y la Virgen que ocurrió en Puente la Reina. Se dice que en el puente que mandó construir la reina Doña Mayor había una imagen de la Virgen y que en las fechas importantes de la ciudad un pajarillo mojaba sus alas en el río y limpiaba a la imagen de toda suciedad. Todas las gentes del lugar se acercaban a ver tal prodigio y un día, el Conde de Viamanuel, se acercó con curiosidad para ver tal fenómeno. La situación le produjo carcajadas y los vecinos, indignados, le abuchearon y echaron del lugar ante su terrible burla a lo que estaba aconteciendo. Como venganza hizo tronar todos los cañones del ejército para asustar a los vecinos y hacerles creer que estaban siendo atacados por el enemigo. Pero, aun así, no consiguió que las gentes abandonaran su devoción hacia la Virgen y el pequeño pajarillo.

Los pastores de Estella cuenta como en la falda del monte Puy se reunían casi todas las noches los pastores de la zona con sus ovejas. Todo era normal hasta que una noche se fijaron en que la cima del monte se veía como caían muchas más estrellas de lo normal y la curiosidad les impulsó a acercarse a la cima. Allí descubrieron una pequeña cueva y dentro de ella, la imagen de la Virgen. Avisaron a todo el mundo de la zona, incluido el párroco, y al querer sacar a la Virgen para trasladarla se dieron cuenta que era imposible debido a alguna fuerza misteriosa, por lo que decidieron hacer allí un santuario y crear la ciudad de Estella.

Cuentan también otra leyenda (el pollino y el Apóstol) en la que una familia de peregrinos franceses llegó a Pamplona y se dispusieron a descansar en un pequeño hostal. A lo largo de la noche la mujer enfermó repentinamente y toda la familia tuvo que posponer su partida hasta que finalmente, un tiempo después, la mujer murió. El hostelero viendo que querían partir cuanto antes les pidió una buena cantidad de dinero por su estancia a lo que el peregrino no pudo hacer frente más que con su asno, que dejó en prenda. Con dos niños pequeños emprende viaje a Santiago no sin antes rezarle al santo para pedirle ayuda y justo al salir de Pamplona se encuentran con un anciano que les presta un pequeño pollino para que pudieran hacer el viaje más cómodos. Cuando llegaron a Santiago, el peregrino tuvo una visión del Apóstol a quien reconoce con el anciano que le prestó el pollino, echándose entonces en tierra y agradeciéndole su benevolencia. Una vez de regreso se enteró que el hostelero había perecido en un accidente  que la gente lo achacaba a la falta de caridad que tuvo con la familia del peregrino.

El origen de la concha de la vieira cómo símbolo del Apóstol también tiene su leyenda que cuenta que junto al lugar donde se varó la barca que transportaba los restos del santo estaban dos novios que se acababan de casar. A lo lejos vieron como una barca estaba a la deriva con riesgo de naufragar de un momento a otro. Sin pensárselo 2 veces el novio, a lomos de su caballo, se adentró en las aguas para intentar rescatarlo con tan mala suerte que acabó engullido por el mar. Rezó para pedir ayuda y una fuerza extraña lo arrastró hasta la orilla justo en el momento en que la barca encalló. Estaba totalmente cubierto de conchas de vieira y desde entonces esta imagen quedó unida para siempre con el Apóstol.

¿Os han gustado? Seguro que muchas más hay pero estas son las que hemos elegido para que conozcáis un poco más la tradición del Camino de Santiago.

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Conjuro de la Queimada

Conjuro de la Queimada para ahuyentar a los malos espíritus la Noche de San Juan y la de difuntos.

“Mouchos, coruxas, sapos e bruxas; demos, trasnos e diaños; espíritos das neboadas veigas, corvos, pintegas e meigas; rabo ergueito de gato negro e todos os feitizos das menciñeiras… Podres cañotas furadas, fogar de vermes e alimañas, lume da Santa Compaña, mal de ollo, negros meigallos; cheiro dos mortos, tronos e raios; fuciño de sátiro e pé de coello; ladrar de raposo, rabiño de martuxa, oubeo de can, pregoeiro da morte… Pecadora lingua de mala muller casada cun home vello; Averno de Satán e Belcebú, lume de cadáveres ardentes, lunes fatuos da noite de San Silvestre, corpos mutilados dos indecentes,e peidos dos infernais cus…Bruar da mar embravecida, agoiro de naufraxios, barriga machorra de muller ceibe, miañar de gatos que andan á xaneira, guedella porca de cabra mal parida e cornos retortos de castrón… Con este cazo levantarei as chamas deste lume que se asemella ao do inferno e as meigas ficarán purificadas de tódalas súas maldades.

Algunhas fuxirán a cabalo das súas escobas para iren se asulagar no mar de Fisterra. Ouvide! Escoitade estos ruxidos…! Son as bruxas que están a purificarse nestas chamas espiritosas… E cando este gorentoso brebaxe baixe polas nosas gorxas, tamen todos nós quedaremos libres dos males da nosa alma e de todo embruxamento. Forzas do ar, terra, mar e lume! a vós fago esta chamada: se é verdade que tendes máis poder ca humana xente, limpade de maldades a nosa terra e facede que aquí e agora os espiritos dos amigos ausentes compartan con nós esta queimada.”

www.caminodesantiagoreservas.com

La Compostela

Hablar de la Compostela es hablar del Camino de Santiago y lo que ello conlleva. Sacrificio, esfuerzo, fe, peregrinación, superación. Muchas son las razones pero sólo una la que concede la Compostela, la pietatis causa, es decir, por motivos religiosos o, al menos, espirituales.

Aunque no lo parezca, su historia es muy reciente y vino dada por la necesidad de regular la entrada de peregrinos a Santiago, con los beneficios que ello conllevaba en su momento.

Antiguamente, la única manera de acreditar que se había realizado el Camino de Santiago era a través de una insignia con forma de vieira, fácilmente falsificable, y después con una carta probatoria que pasó, con los años, a devenir en la Compostela.

Su texto es el siguiente:

«El cabildo de esta Santa Apostólica Metropolitana Iglesia Catedral Compostelana, custodio del sello del altar de Santiago Apóstol, para que todos los fieles y peregrinos que llegan desde cualquier parte del orbe de la tierra con actitud de devoción o por causa de voto o promesa hasta la tumba de Santiago, Nuestro Patrón y Protector de las Españas, acredita ante todos los que observen este documento que: (el nombre del peregrino) ha visitado devotamente este sacratísimo Templo con sentido cristiano (pietatis causa). En fe de lo cual le entrego el presente documento refrendado con el sello de esta misma Santa Iglesia».

Dicha certificación tiene que estar firmada por el secretario capitular de la iglesia compostelana, sino, no es válida.

La Compostela

 

En tiempos de los Reyes Católicos se instauró la Fundación del Hospital Real que daba hospedaje durante 3 días y de manera gratuita a todos aquellos que atestiguaran haber realizado el Camino de Santiago. Las falsificaciones comenzaron a aflorar por doquier y hubo que empezar a tomar medidas. Años más tarde, la Fundación pasó a ser uno de los hospitales más importantes de Galicia. Hoy en día se ha convertido en el Parador de Turismo de Santiago de Compostela y sigue ofreciendo, gratuitamente, desayuno, comida y cena a los 1 primeros peregrinos del día que enseñen su Compostela.

Otro de los miedos que tuvo la Iglesia fue que al incrementarse notoriamente el flujo de peregrinos que realizaban el Camino, estos lo hicieran más por razones paganas y lúdicas que como motivo de expiación de sus pecados. Por ello instauró una serie de requisitos que demostraran la fe de sus peregrinos. Entre ellas la de que los caminantes deberían demostrar que habían realizado los últimos 100km del Camino o, en el caso de los ciclistas, los 200 últimos kilómetros.

En el caso de que los motivos sean otros que la fe, se puede expedir un diploma con los kilómetros recorridos.

Cualquier persona puede solicitar la Compostela en el Centro Internacional de Acogida de Peregrinos, situado en la calle Carretas, número 33, cerca de la plaza del Obradoiro (981 568 846). El horario de la Oficina de Peregrinos es de lunes a domingo de 08:00 a 21:00 en Semana Santa y desde el 01 de abril al 31 de octubre y en invierno de 10:00 a 19:00.

Para que te concedan la Compostela tienes que atestiguar tu recorrido a través de la Credencial del Peregrino. Es una cartulina en forma de acordeón que debe ser sellado 2 veces al día en cada una de las etapas que realices para llegar a Santiago.

Esta Credencial permite al peregrino poder ser alojado en los diferentes albergues que hay a lo largo del Camino y se puede sellar en los mismos albergues, las parroquias, ayuntamientos, iglesias o instituciones civiles o eclesiásticas. Aunque sí que es cierto, que en los últimos años, ha proliferado la moda de sellarlos en bares, restaurantes, comercios, et.

La Credencial